Cólera morbus

En el momento mismo en el que escribo estas líneas, millones de personas, al igual que yo, vivimos confinados en nuestros hogares. Crisis global desatada por un nuevo coronavirus que, actualmente ha infestado a 1.6 millones de personas en 180 países y más de 100 mil han perdido la vida.
 

No obstante, solo en México, en 2019 hubo 35 588 asesinados. En la última década el número de homicidios ascendió a más de 250 mil personas.
 

Este doble escenario: por una parte, una epidemia de cólera que diezmó a varios estados de la República Mexicana y que en el mes de julio de 1833 alcanzó a Guanajuato; mientras, por el otro lado, en pleno siglo XXI, la violencia que se ha cebado de la sangre de la población literalmente secuestrada, en la guerra entre el crimen organizado y las fuerzas del Estado, es en donde el más reciente poemario de Amaranta Caballero, Cólera morbus, nos revela lo que significa los primero brotes: vivimos como podemos, cada día es otro día.
 

A manera de notas tomadas de una libreta de diario, postales o daguerrotipos, Caballero Prado hace un recuento del fin de una época decimonónica, con un manejo de la prosa poética de enorme efectividad, como es el caso del apartado dedicado a Efemérides 1833, en el que exhibe cómo la muerte hizo pie de casa en territorio nacional, al condensar el pasado y el presente, la crudeza de esas "calles silenciosas y desiertas en que resonaban a distancia los pasos precipitados de alguno que corría en pos de auxilios", que tan acertadamente Guillermo Prieto describió con imborrable impresión en sus memorias.
 

Amaranta Caballero ha encontrado como poeta y artista gráfica una vida particular, obstinada y persistente. Esto en parte a sus estudios multidisciplinarios entre la música, la gráfica y la literatura, pero también a su labor como gestora cultural. La imagen de la portada del poemario es prueba de ello.
 

Los poemas de Cólera morbus –quién lo habría imaginado– no solo nos instalan en estos días de manera literal a cada uno en nuestro encierro físico e incluso íntimo, sino poseen también una gran eficacia porque encierran unas claves de actuación tanto en lo estético como artístico, en cuanto a la dimensión personal de una escritora con una trayectoria que no necesita demostrarle ya a nadie.
 

Si alguien aún se pregunta qué leer durante esta cuarentena, vale decir que no encontrará en Cólera morbus un escape sano y seguro, pero sin lugar a dudas es un excelente pretexto en épocas inciertas como esta que nos prepara para el día siguiente. Al fin y al cabo, cuando despertemos, el coronavirus seguirá allí.
 

A propósito, el prólogo de Enzia Verduchi, como ya es su costumbre, no tiene desperdicio.  (RBF)

 

Cólera morbus, de Amaranta Caballero Prado, colección Formato Portátil, Ediciones La Rana, Guanajuato, 2019.